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STORYTELLING COMO HERRAMIENTA DE COMUNICACIÓN

Octavio Aguilar

 

El “Storytelling” es contar historias y lo primero que hay que decir en relación al mismo, es que es parte de la historia de la humanidad. El Storytelling se ve pintado en las primeras cuevas habitadas o visitadas por seres humanos, se ha oído en las narraciones orales de los viejos de las tribus a las siguientes generaciones, como hoy lo hacen los abuelos que le cuentan historias a sus hijos, nietos o inclusive bisnietos, en las primeras canciones que contaban hechos heroicos de la realeza, de los grandes guerreros o de las bellezas de la naturaleza o las primeras poblaciones, en los cantos de los juglares, en las construcciones del antiguo Egipto y de las más antiguas civilizaciones en el códices de las grandes culturas, incluidas las que se desarrollaron en lo que hoy es México.

De unos años para acá, el Storytelling se ha empezado a utilizar mucho en temas de formación, ventas y otras áreas del quehacer de las organizaciones y de ahí mi interés en compartir con ustedes algunas notas sobre el mismo.

Recientemente, gracias a las buenas gestiones de la asociación de exalumnos de instituto de Empresas en México, tuve la oportunidad de asistir a una muy buena conferencia sobre el tema “The Power of Storytelling” dictada por Nicolas Randall, profesor del propio instituto en Madrid y de ahí tomo algunas ideas, mas notas de mi propia investigación, que me han llevado a crear un taller sobre storytelling, ya que yo lo uso mucho en mis conferencias y entre amigos y conocidos tengo buena reputación de ser un buen contador de historias o ser un buen storyteller.

Podemos hablar de grandes contadores de historias entre algunos de los lideres más famosos de la humanidad: Martin Luther King, tiene muy memorables intervenciones por su inmensa capacidad para contar muy emotivas historias; hay textos de Abraham Lincoln que de verdad vale la pena husmear y observar cómo usaba el storytelling para convencer a sus aliados y contrincantes de las ideas que proponía; hay famosas referencias a los discursos de Winston Churchill durante y después de la Segunda Guerra Mundial, mensajes que conmovían a los ingleses y más allá de sus fronteras, entre otros.

La biblia es una gran compilación de historias y de hecho todas las religiones usan mucho la técnica para convencemos de como tenemos que actuar. Por ello hay reconocidos hombres y mujeres relacionados con las religiones que se pueden considerar muy buenos storytellers.

Es probable que usted amable lector conozca a alguien que cuente bien historias, o tenga algún referente entre alguien muy conocido.

No necesariamente todas las personas que hablan bien en público son buenos storytellers y de ahí que la capacidad para recordar lo que dicen se reduce de forma significativa versus quién sabe contar una buena historia. Todos seguramente hemos salido super motivados de alguna conferencia o curso, y pasado algún tiempo no nos acordamos de nada o de muy poco ¿qué paso? Que, según los expertos, el storytelling tiene una parte emocional, inclusive de química del cerebro que hace que nos acordemos entre el 50 y el 65% de lo dicho contra apenas entre el 5 el y el 10% de algo que oímos, como una cifra.

El storytelling es algo, por lo general, emocional en lo que nos vemos o nos queremos ver reflejados, es profundamente empático, es algo que nos llega al corazón y/o nos afecta nuestra química. De ahí el poder del storytelling.

Diversos estudios, han demostrado que personas que oyen y o ven historias bien contadas y “actuadas” tienen cambios significativos en su dopamina, que afecta la memoria, la motivación y la capacidad de concentrarnos en algo; la oxitocina que tiene efectos sobre la generosidad, la confianza, y la vinculación, y finalmente con las endorfinas que tienen inmensas repercusiones en nuestro cuerpo al afectar a nivel fisiológico, cognitivo, emocional y conductual lo que provoca sensaciones de satisfacción y felicidad, disminuyendo el dolor, por ejemplo.

Una buena historia o una historia bien contada tiene que ser personal, contar una historia personal o que tiene implicaciones muy personales tiene un mayor efecto, que solo contar una historia, aunque también hay que decir que hay hechos que se pueden convertir en historias en las que nos vemos reflejados o que nos llegan de manera personal, aunque no estemos involucrados directamente: El 9/11 es un buen ejemplo de ello.

Diversos autores y artículos sobre storytelling señalan que contar historias tiene varias virtudes:

  1. Proyectan confianza.
  2. Tienen o dan un mensaje.
  3. Son una compilación de hechos y/o datos.
  4. Buscan convencer o “vender” algo.
  5. Trasmiten emociones.
  6. Motivan.
  7. Generan atención.
  8. Construyen memoria.

Una buena historia debe tener algo de suspenso, un personaje central, algo con lo que relacionarse, obviamente una estructura, basada en los principios aristotélicos de la retórica: Ethos, Phatos y Logos; y una historia verdadera.

¿Quieren ver una buena historia contada de manera sencilla? Vean la película “Nemo”.

Nicolas Randall nos decía que 65% del tiempo nos comunicamos a través de historias, tanto de forma oral, escrita, o por medio de imágenes… ¿y tú cuentas buenas historias? ¿eres memorable?

Hoy en publicidad, en ventas en general y obviamente en formación / capacitación, se esta usando mucho el tema del storytelling por su poder… Los invito a sumarse a esta tendencia, les aseguro que les dará resultados.

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