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EL CUIDADOR DE PERROS O EL LIDERAZGO CONSCIENTE

Enrique Niembro

Hace unos días, me encontraba en una ciudad a la que había viajado para tomar un taller de actualización, había manejado varias horas y después de registrarme y dejar mis cosas en la habitación del hotel, salí a caminar.

Me encontraba caminando por el centro de la ciudad, cuando pude observar a una persona que venía caminando en sentido contrario hacia donde yo me encontraba. Venía paseando dos cachorros. Uno a su lado izquierdo y otro a su lado derecho.

Al principio los dos perros jalaban y corrían delante de él, en algunos momentos se cruzaban haciendo que la cuerda se entrelazara desbalanceando y tropezando al paseador. A fuerza de regaños y jalones los perros comenzaron a caminar cada uno en su carril.

Hubo un momento en que los cachorros dejaron de caminar adelante del paseador y comenzaron a caminar junto a él y acto seguido detrás de él. Pude observar, que uno de ellos caminaba del lado de la acera y el otro del lado del arroyo vehicular, incluso por momentos se bajaba de la banqueta y los autos tenían que hacer una maniobra para esquivar al perro. Por un momento, temí que fuera atropellado por los autos que circulaban  en la avenida.

Cuando estaba a unos metros de distancia ya muy cerca de donde yo me encontraba, pensé en acercarme y decirle que el perro caminaba muy cerca del arroyo vehicular, sin embargo, en ese momento el hombre dio la vuelta violentamente y me vi caminando detrás de él y de los perros que paseaba. La vuelta fue con tanta fuerza que los perros, salieron volando como avioncitos de feria, jalados por el cuello con la cuerda que los sostenía. Para entonces el perro que hasta ese entonces estaba cerca del arroyo vehicular ya arrastraba sus patas traseras, es como si fuera esquiando por la acera, en lugar de ir caminando. El paseador de perros no se daba cuenta y los jalaba aún con más fuerza, al grado que el perro esquiador, ya no solo arrastraba las dos patas traseras, si no la mitad de su cuerpo.

Las personas que caminábamos a su alrededor, nos mirábamos aterrorizados ante la inconsciencia del paseador. El hombre aceleró más el paso y dobló hacia una calle a la derecha, decidí seguirlo para avisarle que si no tenía cuidado podría ahogar a los perros, lo encontré más adelante. Uno de los perros ya no caminaba, era arrastrado junto al otro que si alcanzaba a mantener el paso. Súbitamente se detuvo al percatarse que el perro ya no caminaba, trató de reanimarlo moviendo su cuerpo con el pie. El perro ya no se movía, el hombre se agachó lo levantó y se lo llevó cargando mientras con la otra mano jalaba al otro cachorro.

Mi sensación paso de la sorpresa al horror y de ahí al sentimiento de culpa al ver que el hombre desaparecía entre las calles… Si tan solo yo hubiera reaccionado antes…

Caminando de regreso al hotel, pasé del horror, la sorpresa y de la culpa a la reflexión… ¿A quién representaba este hombre? En mi trabajo como asesor en temas de Desarrollo Humano y como coach, me he encontrado jefes y líderes que, en el afán de alcanzar sus metas, en ocasiones jalan con tanta fuerza a su organización, que dejan de mirar a sus colaboradores, a su equipo y a sí mismos, sin darse cuenta que algunos de ellos ya no pueden seguir su paso. La cuerda y el jalón ya no les permiten pisar el suelo, se encuentran al borde del colapso y con el riesgo de dejar de respirar. Es posible que el paseador de perros actúe de esta forma movido por su falta de experiencia, aunque es probable también que lo haga por un exceso de confianza. Es decir, por la imagen de un patrón de éxito, que le ha permitido escalar y llegar hasta donde ha llegado, de forma que continúa jalando la cuerda sin reparar en las consecuencias, sin darse cuenta que lo que lo ha llevado hasta este lugar, no necesariamente es lo que lo llevará a su siguiente objetivo.

En el trayecto de regreso, reflexioné sobre la posibilidad de ver los hechos desde un lugar diferente. ¿Qué pasaría si pudiera pasar del lugar del observador pasivo que siente pena por lo que pasa a su alrededor, al lugar de los personajes de la historia?. ¿Sería capaz de pararme en el lugar del perro y por qué no, también en el del dueño o paseador de perros?

Así de pronto es que dio inicio mi segundo recorrido. Mismo personaje y diferentes roles, por lo tanto, diferentes miradas.

Hoy, te invito a acompañarme en este paseo. Espero que, con ello, el sacrificio del cachorro y de las personas que me han acompañado en el camino no haya sido en balde.

Iniciando un segundo recorrido…

¿Será que puedo volver a mirar los hechos con diferentes ojos y al hacerlo reconstruir la historia y los aprendizajes? A través de esta historia, te invito a repasar y reconstruir tu propio recorrido de liderazgo, que se vuelve el recorrido o historia de personas y personajes que te han acompañado en el camino de ser mejor persona y a través de tu y sus experiencias desarrollar un liderazgo consciente.

Personaje 1: El Paseador de Perros

De pronto pensé que en mi propio recorrido pudo haber momentos en los que pude ser yo ese líder sin conciencia, que obsesionado por llegar a la meta, jala la cuerda más de la cuenta, ahogando a la organización o a alguno de sus colaboradores. Y al hacer esto me pregunto: ¿Cómo afecta esta conducta a los demás integrantes del equipo? ¿Qué tanto repercute este estilo de liderazgo en la moral de los compañeros? ¿Acaso estos comportamientos impactan en la salud laboral y en la permanencia o rotación de personal?

Es así que descubro que cuando un líder se comporta de esta forma, más preocupado por su éxito personal y por obtener resultados en el corto plazo, sacrifica los resultados a largo plazo.

Esto no quiere decir que el líder sea un desalmado o mercenario. Esta persona en muchas ocasiones, está actuando con la mejor de las intenciones, sin el ánimo de perjudicar a nadie, pero con toda la ignorancia del mundo.

Fue así que el lugar del Paseador, me fue familiar.

Sin embargo, aún me faltaba explorar esta historia desde otros lugares, comencé a repasar algunos de mis otros roles y ámbitos, en los que me desarrollo habitualmente, el del jefe, el del Líder, el del empresario, el Coach, el Padre y el esposo. Uff, cuantas veces la prisa me ha hecho caminar sin ver a las personas que van junto a mí. No porque no me importen, sino porque el ansia de ver y alcanzar mi objetivo, nublo mi vista, provocando que dejara de mirar a las personas y también al camino.

Personaje 2: La Cuerda Inconsciente

¿Y la cuerda? ¿Cuál es el rol de la cuerda? ¿Podríamos culpar a la cuerda de lo que le sucedió al perro? ¿Es posible acaso que yo también haya ocupado el rol de la cuerda?

En ocasiones y por los puestos que he desarrollado en diferentes organizaciones es posible que me haya convertido también en la cuerda, al servicio de un líder, que sigue su ritmo con intensidad y fuerza y que en ocasiones está tan lejos y tan ocupado, que tiene que delegar la atención de su personal a jefes más inexpertos y preocupados por los resultados que por las personas que consiguen esos resultados.

Es entonces que nos convertimos en cuerdas, cuando hacemos este trabajo sin darnos la oportunidad mutua de dar y recibir la retroalimentación necesaria para hacer las cosas en forma diferente. Es un papel, para algunos, un tanto cómodo, pues te permite moverte sin asumir tu responsabilidad; experimentando una “Cierta y falsa inocencia”. “Pero, si yo solo cumplía órdenes”, “Yo solo estaba haciendo mi trabajo”, “Son ordenes de arriba”, “No tuve otra opción”. “Cierto, mi puesto era ser verdugo, pero yo solo cumplía órdenes; “De que lloren en casa del vecino a que lloren en mi casa, mejor que lloren en casa del vecino”. Como si la vida fuera un dilema que nos condena a vivir sin poder tomar decisiones en forma libre. ¿Qué es lo que tengo que aprender de este lugar? Acaso será que tengo que aprender a salir del lugar del “Ingenuo inocente que no quiere ver su responsabilidad”

Personaje 2 b) La Cuerda Subsidiaria o Consciente:

¿Acaso, ¿se puede ocupar este mismo rol desde una posición diferente?

Es innegable que el papel de la correa es muy importante. Este lugar representa el vínculo entre el paseador y sus acompañantes.

Desde este lugar, se puede caminar cuidando que aquellos que acompañas no tomen un rumbo equivocado, es decir no crucen la calle o caminen hacia los carros., Es importante tomar la responsabilidad que no se lastimen con la correa al hacer movimientos bruscos por avanzar, cuidar que no se queden atrás y ver que no se adelanten de más, que no muerdan a otro paseante, que no estén peleando con otros, que no se crucen por el camino o se enreden con la correa con el riesgo de hacer que ellos o el paseador se caigan y se lastimen. Desde este lugar se puede compartir el paseo y el camino. Agarrar paso, encontrar un ritmo y una cadencia que nos permita disfrutar el camino. Es un aprendizaje mutuo que require tiempo y espacio y que además permite que el paseador se cerciore que su acompañante descubre nuevos olores y sensaciones que le permitirán aprender a caminar por sí mismo. Sin ayuda de la correa, de forma que no desaparece el vínculo, solo cambia de nombre.

Antes de pasar a otro protagonista me hago una vez más la pregunta:

¿Cuál es mi responsabilidad como cuerda o instrumento en las manos del Paseador de Perros? Me parezco más a una correa inconsciente o a una correa subsidiaria que permite que los demás aprendan a conocerse a sí mismo y al camino mismo.

Personaje 3.- Los Cachorros. El que sí, sobrevivió y el que pasó al siguiente nivel.

Ahora llega el momento de explorar el papel de los perros. Si bien uno de los perros si pudo seguir el paso y con ello salvar el pellejo, me pregunto: ¿Cuál fue el precio de su éxito? ¿Qué tuvo que dejar atrás, para no quedarse atrás? ¿Habrá valido la pena, habrá sido un costo alto? ¿Lo que haya sido que dejó atrás, todavía puede rescatarse? Respeto su esfuerzo y su sacrificio, así como las cosas que tuvo que hacer y dejar atrás para poder sobrevivir. Finalmente es gracias a ese esfuerzo que está vivo, al precio que le costó fue que logro sobrevivir.

¿Y que representa el personaje que no pudo seguir el ritmo? ¿Habrá sufrido un desmayo (sincope) por falta de oxígeno? ¿Habrá sido su último paseo? ¿Será que haya sobrevivido o que este muerto y quizás, siga por ahí caminando o arrastrándose por la vida, porque nadie se lo dicho? Y yo, ¿Cómo vivo mi vida? Camino, corro o me arrastro porque no puedo seguir el paso.

Acaso me muevo y corro para poder seguir el paso, lo que provoca que me distraiga y no mire a mi alrededor, por lo tanto, avanzo sin poder mirar a aquellos que se quedan en el camino.

¿Será posible que pueda caminar sin juzgar ni criticar a los que no pueden seguir mi paso?

¿Será posible que pueda hacer una pausa en mi camino para auxiliar a los que se han quedado atrás?

Personaje 4.- Finalmente, pensé también en esa persona a la que en ocasiones olvido y a la que también dejo de mirar. Esa persona a la que ahogo jalando la cuerda de más, esa persona en la que me transformo cuando me convierto en el paseador y en el perro.

Tiempo quizás de obtener los aprendizajes y de ponerme en paz conmigo y con los protagonistas de esta que, aunque no me guste también es mi historia.

Para reflexionar y aprender a mirar a los que me rodean cuando camino:

Personajes y elementos que intervienen en la historia:

1.- Los Cachorros:

  1. a) El que puede seguir el paso
  2. b) El que no puede seguirlo.

2.- El Paseador de Perros:

  1. a) El que no mira a sus acompañantes.
  2. b) El que si los mira, pero lo hace con indiferencia.
  3. c) El que los mira pero escoge considerarlos como un grupo manejable, por miedo o resistencia a

Identificar a los líderes que podrían, incluso opacar su labor y, eventualmente sustituirlo.

  1. d) El que los mira y que además de ver por el alcance de metas, ve por el desarrollo de los integrantes de su equipo.
  2. e) El que mira por las personas, por el equipo y por sus familias, se orienta al bien común y descubre que además de cuidar de los resultados puede ser instrumento en las manos del alfarero.

3.- La mirada: El significado de mirar y preocuparte por los que te acompañan en tu camino y porque no, también por los que se cruzan en tu camino.

4.- Los acompañantes:

Y qué significado tiene que aquellos: “que te acompañan en tu vida, caminen adelante, a un lado o atrás de ti. ¿Desde dónde los veo mejor, desde donde puedo cuidar de ellos? ¿En dónde me siento mejor y más feliz? ¿Es siempre el mismo lugar?, ¿Tomo conciencia del lugar que ocupo? ¿Asumo mi responsabilidad y tengo la capacidad de moverme?, o ¿simplemente me dejo llevar?

Otros elementos:

La retroalimentación o la falta de esta.

La cuerda

El Jalón

La prisa

El camino, la acera y el arroyo vehicular

El observador

El dueño de los perros

Yo mismo

Mi Pareja.

Mis Colaboradores

Mis Padres

Mis Hermanos

Mis Hijos.

¿Cuántas veces me he encontrado ocupando uno de  estos roles?

¿A quién más le ha pasado esto en mi sistema?

¿Quién es el personaje principal de la historia?

¿Cuáles son mis aprendizajes?

 

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Raquel Enríquez

re@latambschool.com 

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